Ayer se celebró en Paterna el Gran Fons de la Vila. Una carrera en la que nos encontramos mucho nivel y una buena organización ; chip en el dorsal para no tener que hacer colas al finalizar, guardarropía gratuita para dejar la bolsa del corredor y lo que hiciera falta... Si tuviera que poner algún pero tal vez estaría en la distinción que hizo el patrocinador Oro al meter su obsequio en la bolsa de los corredores; insecticida "matón" para los caballeros, limpiacristales para las damas pero en fin, esto no es cosa de la organización si no porque los dueños de esta empresa, todavía deben ir a caballo.
La carrera discurrió animada con pendientes de las que a mí me gustan y que tanto me recuerdan a las carreras de montaña de esas que corría hace ni sé.
Mi descontento, no de esta carrera si no de todas las que se corren por asfalto viene por las dichosas botellitas. Unos cuatro kilómetros de la carrera discurrieron por el polígono de Paterna ¿A nadie se le ocurre tirar las botellas de agua (junto a sus tapones que eso ya sería un puntazo) en uno de los 30 contenedores que había a los largo del recorrido? porque si esquivar los envases junto a sus tapones fue tarea difícil, más triste fue encontrarse toda aquella basura a lo largo del bosque de la Cañada, que sí, que los organizadores recogen la basura pero ¿no sería más ético que no la tiraran los corredores? En las carreras de montaña se sancionaba con la retirada del dorsal si tirabas la botella al suelo. ¿Qué pasa en las de asfalto, estamos más preparados, vamos más rápido, somos más guapos? Si no se hace por no ensuciar, al menos que sea para que los compañeros que van en la cola del pelotón, no se rompan la crisma.
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