miércoles, 10 de octubre de 2012

Estamos locos, o qué

Hace unos días tuve la ocasión de darle a un buen amigo mi punto de vista como abogado, si es que algún día lo fui,sobre las posibilidades de modificar la Carta Magna para acoplarla a los intereses independentistas. Lo cierto es que por mucho que nos macharon en Derecho Constitucional sobre lo inamovible de su modificación y sobre la necesidad de interpretarla para cada caso (qué son las normas si no pura interpretación según el son de cada momento),si le preguntas a un pepero se basará en el art.2 del Título preliminar para asegurarte que es imposible la indisolubilidad y un independentista se basará en ese mismo art. para asegurarte lo contrario. El caso es que descubrí por qué no me había parado a forjarme una idea propia sobre el tema y es que, sinceramente, no me importa en absoluto. 

Llámame inculta, posiblemente lo sea y mucho, el caso es que me preocupa que los curiosos estén acabando con las reservas naturales del Saler para ver cómo sacan a flote dos buques, me importa el deshielo que acabará por mandarlo todo a tomar viento antes de que podamos encontrar nuevos minerales en el fondo de las aguas, que por causa de la crisis se rebajen las partidas de investigación y que, por este motivo nos quedemos sin solución contra enfermedades como el cáncer que cada día afecta a más niños, los incendios provocados, se me pone la piel de gallina cuando veo la boca llena de moscas de los niños etíopes o cómo apalean a las focas en Canadá (para este caso concreto encontré un perfil en facebook " ¿Qué tal si en vez de apalear a las focas, apaleamos a tu puta madre" que no soy yo muy de las que insultan pero cuando es necesario... en cualquier caso, reconforta pensar que una no está sola, 660.936 personas más en el planeta piensan igual) y hasta me preocupa más que nos empeñemos en poner de rodillas a los caballos o hacer pasar a un tigre por un aro de fuego. Creo que hemos perdido el rumbo, la ética y la conciencia de lo que es verdaderamente importante. Sin espacio vital, sin un lugar dónde poner los pies, no hay ni independencias ni crisis, ni nuevos yacimientos de minerales ni nada de nada. Empecemos por el principio porque cada día se me hace más firme la sensación de que esto se nos está yendo de las manos.

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