PERO QUÉ RRRRABIA TENGOOOO!!
PERO QUÉ RRRRABIA TENGOOOO!!
www.lolapirindoladigital.com
Empezó el cole, los madrugones, las desayunos en tiempo record, los atascos, los libros y las cuentas corrientes temblando. Crees que ya lo tienes todo controlado; compraste los estuches, los lápices, la mochila... Estás tranquila, este año te has adelantado hasta en la compra de los calcetines, ¡si es que no hay quien pueda contigo!
Primer día de cole (segundo, sexto o veintitrés porque por desgracia esto que os voy a contar nos pasa más que a menudo), recoges a tu hijo feliz y sonriente pero conforme se acerca notas que tu sonrisa se va desdibujando: ¡no lleva la chaqueta nueva! (hago incapié en que se borra TU sonrisa, no la suya que sigue tan feliz de la vida).
- Cariño, ¿y la chaqueta?
Le has dicho "cariño" porque en el fondo albergas la remota esperanza de que la lleve en la mochila, hecha un higo eso sí, pero la lleva. Lo que te preocupa ahora es que esté, lo de su estado ya lo discutiremos después.
Te mira fijo,
- La perdí.
- ¡Pero eso cómo es posible! ¡Las cosas no se pierden así como así!
Por supuesto estás alteradísima, la acaba de estrenar, ¡no puede ser!..
STOP, antes de que sientas esa sensación de olla a presión a punto de estallar deja que reflexionemos juntos. ¿De verdad que las cosas no se pierden así como así? Porque estoy convencida de que hay elementos con vida propia.
Sabes por ejemplo dónde está ese otro par de tu calcetín. No se quedó en el tambor de la lavadora ni se me cayó al tenderlo. Dejas al viudo en un rincón del cajón de la cómoda hasta que un día, cansada de verlo allí, solo y triste, decides tirarlo. Pero cuidado porque seguramente ese es el momento en el que aparecerá el que perdiste. Los calcetines pueden ser muy traicioneros ahí donde los ves.
¿Y qué me dices del alambre con el que cierras la bolsa del pan de molde? Olvídate porque ese alambre solo tiene una puesta. Abres la bolsa, lo dejas sobre la encimera, lo miras fijo porque estás segura de que es la última vez que lo vas a perder, hasta lo retas con el dedo índice. Pero le das la espalda para abrir el cajón y ¡zas! desapareció. ¡No puede ser!... sí, puede, así que ríndete, asúmelo y acaba haciendo un nudo será lo más práctico.
A las llaves también les encanta cambiar de sitio. Su mejor momento para moverse es justo cuando estás a punto de salir de casa. Las has visto sobre la mesa de la entrada hace dos segundos pero ahora se fueron quién sabe dónde y por supuesto no las encontrarás en el primer sitio que busques y después de dar mil vueltas a la velocidad de la luz (llegas tarde a trabajar) allí están de nuevo, sobre la mesa, dónde si no. Pero ojo porque no cambian solo dentro de casa, las llaves tienen todavía peor idea que los calcetines y cambian de sitio hasta dentro del propio llavero así que cuando tengas un buen manojo de llaves y vayas a abrir una puerta debes saber que, hagas lo que hagas, tu llave será siempre la última con la que intentas abrir.
Y si unas llaves, un calcetín y hasta un mísero alambre de pan de molde tienen vida propia, quién te dice que la chaqueta de tu hijo no la tenga también.
Con tantas cosas que sería estupendo perder así sin más: peso de vez en cuando por ejemplo, pero no, se pierden las cosas más necesarias; el tiempo, la vergüenza de algunos políticos, el respeto a los mayores, las llaves, los alambres...
En fin, me conformo con que mis hijos no salgan un buen día del cole y me digan que han perdido la esperanza. ¡Eso lo último!
Mónica Bordanova
www.lolapirindoladigital.com
www.lolaemprende.com
http://www.elcajondelsastrecillo.blogspot.com.es/
¿UNA SESIÓN DE TERAPIA HACIA FUERA?
Empezó el cole, los madrugones, las desayunos en tiempo record, los atascos, los libros y las cuentas corrientes temblando. Crees que ya lo tienes todo controlado; compraste los estuches, los lápices, la mochila... Estás tranquila, este año te has adelantado hasta en la compra de los calcetines, ¡si es que no hay quien pueda contigo!
Primer día de cole (segundo, sexto o veintitrés porque por desgracia esto que os voy a contar nos pasa más que a menudo), recoges a tu hijo feliz y sonriente pero conforme se acerca notas que tu sonrisa se va desdibujando: ¡no lleva la chaqueta nueva! (hago incapié en que se borra TU sonrisa, no la suya que sigue tan feliz de la vida).
- Cariño, ¿y la chaqueta?
Le has dicho "cariño" porque en el fondo albergas la remota esperanza de que la lleve en la mochila, hecha un higo eso sí, pero la lleva. Lo que te preocupa ahora es que esté, lo de su estado ya lo discutiremos después.
Te mira fijo,
- La perdí.
- ¡Pero eso cómo es posible! ¡Las cosas no se pierden así como así!
Por supuesto estás alteradísima, la acaba de estrenar, ¡no puede ser!..
STOP, antes de que sientas esa sensación de olla a presión a punto de estallar deja que reflexionemos juntos. ¿De verdad que las cosas no se pierden así como así? Porque estoy convencida de que hay elementos con vida propia.
Sabes por ejemplo dónde está ese otro par de tu calcetín. No se quedó en el tambor de la lavadora ni se me cayó al tenderlo. Dejas al viudo en un rincón del cajón de la cómoda hasta que un día, cansada de verlo allí, solo y triste, decides tirarlo. Pero cuidado porque seguramente ese es el momento en el que aparecerá el que perdiste. Los calcetines pueden ser muy traicioneros ahí donde los ves.
¿Y qué me dices del alambre con el que cierras la bolsa del pan de molde? Olvídate porque ese alambre solo tiene una puesta. Abres la bolsa, lo dejas sobre la encimera, lo miras fijo porque estás segura de que es la última vez que lo vas a perder, hasta lo retas con el dedo índice. Pero le das la espalda para abrir el cajón y ¡zas! desapareció. ¡No puede ser!... sí, puede, así que ríndete, asúmelo y acaba haciendo un nudo será lo más práctico.
A las llaves también les encanta cambiar de sitio. Su mejor momento para moverse es justo cuando estás a punto de salir de casa. Las has visto sobre la mesa de la entrada hace dos segundos pero ahora se fueron quién sabe dónde y por supuesto no las encontrarás en el primer sitio que busques y después de dar mil vueltas a la velocidad de la luz (llegas tarde a trabajar) allí están de nuevo, sobre la mesa, dónde si no. Pero ojo porque no cambian solo dentro de casa, las llaves tienen todavía peor idea que los calcetines y cambian de sitio hasta dentro del propio llavero así que cuando tengas un buen manojo de llaves y vayas a abrir una puerta debes saber que, hagas lo que hagas, tu llave será siempre la última con la que intentas abrir.
Y si unas llaves, un calcetín y hasta un mísero alambre de pan de molde tienen vida propia, quién te dice que la chaqueta de tu hijo no la tenga también.
Con tantas cosas que sería estupendo perder así sin más: peso de vez en cuando por ejemplo, pero no, se pierden las cosas más necesarias; el tiempo, la vergüenza de algunos políticos, el respeto a los mayores, las llaves, los alambres...
En fin, me conformo con que mis hijos no salgan un buen día del cole y me digan que han perdido la esperanza. ¡Eso lo último!
Mónica Bordanova
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¿UNA SESIÓN DE TERAPIA HACIA FUERA?
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-Mamá, ¿sabes qué pasó hoy en el cole?
-Cuéntame.
-Pues que estábamos en el patio con mi bola de baloncesto
jugando por equipos.
-Tus zapatillas están en medio de la habitación. Te dije
ayer que las guardaras en la caja.
-Y entonces, me pasa la bola Dani y consigo esquivar a Ernesto
y hago uno de esos pases que ensayamos en el entrenamiento del miércoles. ¿Te
acuerdas, mamá?
-Sí. ¿Tienes muchos deberes?
-¿Me viste, no mamá? El miércoles, digo.
- Que sí, cariño. Saca tu libreta de la mochila.
- Pues hoy me ha salido y casi encesto de tres. Bueno, yo
creo que era de tres pero como Álvaro ha empezado a decir que no, que eso no valía...
-¿Adónde vas mami?
-A preparar el baño.
-Pau, ven a ducharte. Coge tu pijama, que no tenga que
llevártelo después. ¿Me oyes?.. ¡PAU!
Cada día me presta menos atención cuando le hablo...
¿Cuántas veces has vivido situaciones similares? Qué bueno
sería que pudiéramos vernos desde fuera, ¡se perciben tantas cosas! Si fuera
posible grabarnos un día completo nos daríamos cuenta de la cantidad de cosas
que hacemos inconscientemente. Siempre es más fácil ver los errores desde
fuera. Mi terapia es sentarme a pensar , escribirlas y compartirlas con
vosotros, ¿y la vuestra?
Mónica Bordanova
-Mamá, ¿sabes qué pasó hoy en el cole?
-Cuéntame.
-Pues que estábamos en el patio con mi bola de baloncesto
jugando por equipos.
-Tus zapatillas están en medio de la habitación. Te dije
ayer que las guardaras en la caja.
-Y entonces, me pasa la bola Dani y consigo esquivar a Ernesto
y hago uno de esos pases que ensayamos en el entrenamiento del miércoles. ¿Te
acuerdas, mamá?
-Sí. ¿Tienes muchos deberes?
-¿Me viste, no mamá? El miércoles, digo.
- Que sí, cariño. Saca tu libreta de la mochila.
- Pues hoy me ha salido y casi encesto de tres. Bueno, yo
creo que era de tres pero como Álvaro ha empezado a decir que no, que eso no valía...
-¿Adónde vas mami?
-A preparar el baño.
-Pau, ven a ducharte. Coge tu pijama, que no tenga que
llevártelo después. ¿Me oyes?.. ¡PAU!
Cada día me presta menos atención cuando le hablo...
¿Cuántas veces has vivido situaciones similares? Qué bueno
sería que pudiéramos vernos desde fuera, ¡se perciben tantas cosas! Si fuera
posible grabarnos un día completo nos daríamos cuenta de la cantidad de cosas
que hacemos inconscientemente. Siempre es más fácil ver los errores desde
fuera. Mi terapia es sentarme a pensar , escribirlas y compartirlas con
vosotros, ¿y la vuestra?
¿A TI QUÉ TE ASUSTA?
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Me asusta dudar si lo estaré haciendo bien. Si la educación que le damos es justo la que necesita. Si mañana sabrán arreglárselas solos. Me disgusta pensar que un día no quiera darme un beso en el cole y se lo tenga que dar a escondidas en el coche antes de que le vean sus amigos. Que llegue el momento en el que piense que no tengo nada que enseñarle porque ya lo sabe todo. Que no sepa inglés. Que vea demasiado la tele. Que pase el tiempo y descubra que tenía que haber compartido más tiempo con ellos y barrer menos. Que ya no me pida ayuda para hacerse la coleta. Que nuestro chiste ya no le haga gracia. Que no se le pase el enfado con unas cosquillas. Que las vacaciones de verano pasen de ser una aventura a un trauma porque está lejos de su pandilla. Que no disfrute con los talleres de los viernes.
Tengo miedos. Me parece importante sacarlos fuera, compartirlos ¿Miedo a que crezcan?, puede ser ¿debilidad? a lo mejor. Yo creo el miedo forma parte de la aventura de ser madre.
Y a ti, ¿qué te asusta?
Mónica Bordanova
CREO
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Creo que otra forma de enseñar sí es posible.
Creo en el ser humano a pesar de que algunos me hagan perder
la esperanza por unos instantes.
Creo que dos pueden más que uno y que es mejor recorrer el
camino juntos.
Creo que las cosas serían diferentes si todos nos pusiéramos
más a menudo en el lugar del otro.
Creo en las ideas y sé que es posible realizarlas TODAS.
Siempre creo que lo puedo hacer mejor.
Creo que todos necesitamos a alguien y que igualmente
necesitamos sentir que nos necesitan.
Creo que es bueno chocarse contra la pared, seguro que te
volverás a chocar y a pesar de todo, cada golpe te enseñará algo diferente.
Creo que una sonrisa tiene más fuerza que un misil y que si
te levantas con ella cada día consigues millones de cosas importantes.
Creo que el vaso siempre está medio lleno aunque los hay que
intentan por todos los medios derramarlo.
Siempre creo que el año que viene será mejor que el anterior
y siempre lo es, porque cada uno tiene uno de esos instantes mágicos que
recuerdas de por vida.
Creo en las varitas mágicas, en mis niños, en la familia, en
los amigos de verdad y en el amor incondicional.
Y por supuesto, creo a pies juntillas en los Reyes Magos.
¡Felices fiestas a tod@s!
Me asusta dudar si lo estaré haciendo bien. Si la educación que le damos es justo la que necesita. Si mañana sabrán arreglárselas solos. Me disgusta pensar que un día no quiera darme un beso en el cole y se lo tenga que dar a escondidas en el coche antes de que le vean sus amigos. Que llegue el momento en el que piense que no tengo nada que enseñarle porque ya lo sabe todo. Que no sepa inglés. Que vea demasiado la tele. Que pase el tiempo y descubra que tenía que haber compartido más tiempo con ellos y barrer menos. Que ya no me pida ayuda para hacerse la coleta. Que nuestro chiste ya no le haga gracia. Que no se le pase el enfado con unas cosquillas. Que las vacaciones de verano pasen de ser una aventura a un trauma porque está lejos de su pandilla. Que no disfrute con los talleres de los viernes.
Tengo miedos. Me parece importante sacarlos fuera, compartirlos ¿Miedo a que crezcan?, puede ser ¿debilidad? a lo mejor. Yo creo el miedo forma parte de la aventura de ser madre.
Y a ti, ¿qué te asusta?
Mónica Bordanova
CREO
¡MALDITO WAHTSAPP!
¡MALDITO WAHTSAPP!
Llego a casa haciendo malabares con cuatro bolsas de la compra, las llaves del coche en la boca, el bolso y la chaqueta colgada del brazo. Suena mi móvil, es un whatsapp. Dejo rápidamente las bolsas sobre la encimera, escupo las llaves del coche y abro la cremallera de mi bolso. Miro el mensaje, es de un grupo de mamás del cole: " necesito la respuesta 4 de sociales, ¿quiénes eran los escribanos?"
Con las prisas no me he dado cuenta si el grupo era el de Pau o el de Rebeca, les pregunto a voces desde el pasillo quién de los dos tiene deberes de sociales esta tarde, me miran con cara de asombro, como si fuera la primera vez que oyen la palabra "sociales".
¿Qué es mejor?, ¿Guardo la comida en el congelador o me subo a averiguar en google quién eran los escribanos?
Pau se sienta tranquilamente en el sofá, Rebeca está abriendo un comic. Subo pitando las escaleras; primero los escribanos y después el congelador. ¡Y es que ahora con el whatsapp uno no tiene excusa para no hacer los deberes de los niños!
¡PARA UN MOMENTO! ¿Quién está en tercero de primaria, mi hijo o yo?, ¿cuándo me corrigió los deberes mi madre antes de ir a clase?, ¿conocía mi calendario de exámenes? ..
Yo tenía entendido que las tareas de casa (ya que no hay más remedio que vivir con ellas) sirven, al menos, para repasar lo que se hace en el colegio, para equivocarse y para corregir los errores en común al día siguiente, porque ese es el proceso de aprendizaje, ¿no?, caerse y volverse a levantar. Ignoraba que los deberes formaran parte de lo que ahora llaman "conciliación familia- centro escolar" y por ese motivo nos veamos obligados a supervisar, repasar y a veces hasta responsabilizarnos nosotros mismos de sus tareas.
Si mi hijo se olvida el cuaderno en el colegio, escribo al whatsapp de mamás y me envían una foto. Así el niño podrá llevar los deberes hechos aunque sea en un folio aparte.
Si no "encontramos" la solución a la pregunta 4 de sociales, escribo al whatsapp de mamás porque seguro que alguna conoce la respuesta. Porque no va a ir al colegio con la respuesta en blanco.
Si no estoy segura del calendario de exámenes, escribo al grupo de mamás y me lo envían completo. No vaya a ser que se nos pase alguna fecha y tengamos un disgusto.
Pues os voy a contar algo, ¡SE TERMINÓ! Y no es que no quiera que mi hijo sea el más aplicado y responsable de la clase, es justamente porque quiero que mi hijo sea el más aplicado y responsable de la clase y estamos consiguiendo justo el efecto contrario.
Irá al colegio sin su cuaderno de sociales porque si no, nunca sabrá lo que significa ser responsable.
Dejará en blanco la pregunta de los escribanos así, cuando mañana le pregunte su profesor, aprenderá a enfrentarse y resolver sus propios problemas.
Será él quien me cuente cuándo tiene los exámenes porque de este modo irá adquiriendo cada vez más autonomía...
Es posible que hoy parezca una madre irresponsable y mi hijo un tarugo descarriado..., puede ser, pero ya hablamos dentro de unos años...
Mañana me silencio el grupo hasta dentro de un año, porque no se pueden diez...
¡MALDITO WAHTSAPP!
Llego a casa haciendo malabares con cuatro bolsas de la compra, las llaves del coche en la boca, el bolso y la chaqueta colgada del brazo. Suena mi móvil, es un whatsapp. Dejo rápidamente las bolsas sobre la encimera, escupo las llaves del coche y abro la cremallera de mi bolso. Miro el mensaje, es de un grupo de mamás del cole: " necesito la respuesta 4 de sociales, ¿quiénes eran los escribanos?"
Con las prisas no me he dado cuenta si el grupo era el de Pau o el de Rebeca, les pregunto a voces desde el pasillo quién de los dos tiene deberes de sociales esta tarde, me miran con cara de asombro, como si fuera la primera vez que oyen la palabra "sociales".
¿Qué es mejor?, ¿Guardo la comida en el congelador o me subo a averiguar en google quién eran los escribanos?
Pau se sienta tranquilamente en el sofá, Rebeca está abriendo un comic. Subo pitando las escaleras; primero los escribanos y después el congelador. ¡Y es que ahora con el whatsapp uno no tiene excusa para no hacer los deberes de los niños!
¡PARA UN MOMENTO! ¿Quién está en tercero de primaria, mi hijo o yo?, ¿cuándo me corrigió los deberes mi madre antes de ir a clase?, ¿conocía mi calendario de exámenes? ..
Yo tenía entendido que las tareas de casa (ya que no hay más remedio que vivir con ellas) sirven, al menos, para repasar lo que se hace en el colegio, para equivocarse y para corregir los errores en común al día siguiente, porque ese es el proceso de aprendizaje, ¿no?, caerse y volverse a levantar. Ignoraba que los deberes formaran parte de lo que ahora llaman "conciliación familia- centro escolar" y por ese motivo nos veamos obligados a supervisar, repasar y a veces hasta responsabilizarnos nosotros mismos de sus tareas.
Si mi hijo se olvida el cuaderno en el colegio, escribo al whatsapp de mamás y me envían una foto. Así el niño podrá llevar los deberes hechos aunque sea en un folio aparte.
Si no "encontramos" la solución a la pregunta 4 de sociales, escribo al whatsapp de mamás porque seguro que alguna conoce la respuesta. Porque no va a ir al colegio con la respuesta en blanco.
Si no estoy segura del calendario de exámenes, escribo al grupo de mamás y me lo envían completo. No vaya a ser que se nos pase alguna fecha y tengamos un disgusto.
Pues os voy a contar algo, ¡SE TERMINÓ! Y no es que no quiera que mi hijo sea el más aplicado y responsable de la clase, es justamente porque quiero que mi hijo sea el más aplicado y responsable de la clase y estamos consiguiendo justo el efecto contrario.
Irá al colegio sin su cuaderno de sociales porque si no, nunca sabrá lo que significa ser responsable.
Dejará en blanco la pregunta de los escribanos así, cuando mañana le pregunte su profesor, aprenderá a enfrentarse y resolver sus propios problemas.
Será él quien me cuente cuándo tiene los exámenes porque de este modo irá adquiriendo cada vez más autonomía...
Es posible que hoy parezca una madre irresponsable y mi hijo un tarugo descarriado..., puede ser, pero ya hablamos dentro de unos años...
Mañana me silencio el grupo hasta dentro de un año, porque no se pueden diez...
ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES, ¿SÍ O NO?
Actividades extraescolares, ¿Sí o no?
Echemos un vistazo atrás y comprobemos a cuántas actividades extraescolares asistimos en nuestra infancia. Atención porque no hablo de adolescencia (entre 11-14) sino de infancia-niñez. ¿A qué actividades íbamos entre los 0 y los 10 años?
Es cierto que la sociedad ha cambiado, pero también es cierto que si hace 20 años un niño acudía a una actividad extraescolar, nadie se cuestionaba el motivo porque estaba claro: le gustaba de verdad.
Los motivos por los que llevamos hoy a nuestros hijos a una actividad extraescolar pueden ser muchos:
- Los padres trabajan durante esa franja horaria y necesitan que los niños tengan ese tiempo ocupado. Si lo emplean en algo lúdico-deportivo, mucho mejor.
- Nosotros nunca tuvimos la oportunidad de realizar esa actividad y de este modo, vemos cumplido nuestro sueño a través de nuestros hijos.
- Necesitamos que el niño aprenda cuantas más cosas mejor porque hay que estar preparado...
- Porque van todos sus amigos.
Pero ojo, porque una actividad extraescolar cumple su función de esparcimiento, creatividad, socialización... cuando se hace voluntariamente, si no, conseguimos justo el efecto contrario; estrés.
Los menores invierten entre dos y nueve horas cada siete días en este tipo de clases, aunque pocos (del 5% al 7%) se 'entretienen' con estas actividades.
Entonces, actividad extraescolar ¿sí o no?
Ni sí, ni no: equilibrio es la solución. Es posible que tu hijo prefiera quedarse en casa compartiendo el tiempo contigo a chutar al balón o puede que le entusiasme tocar el violín y esté deseando que llegue la próxima fecha de esta actividad.
Ante todo piensa que después de tu jornada laboral te fueras al gimnasio y al regresar a casa tuvieras que incorporarte de nuevo a tu jornada laboral durante unas hora más.
La mayoría de los niños tienen deberes al llegar a casa y esto es lo que les espera al llegar de su actividad extraescolar. Por lo que, volvemos al inicio; si el niño la disfruta, le servirá para evadirse y crecer si no, tan solo le producirá cansancio y frustración.
En cualquier caso, con moderación.
¿Qué actividad es conveniente?
Cada niño es único y necesita actividades diferentes en tiempos distintos. Nadie como su tutor conoce al niño y solo con observarlo sabrá qué es lo más adecuado, pero recuerda que es él quien va a realizarla así que ten en cuenta su opinión: equilibrio.
CUÉNTAME
Cuéntame
A menudo nos quejamos del hermetismo de los adolescentes sin pensar en que, la conversación también es un hábito que hay que alimentar día a día.
No podemos exigirle a un adolescente que, de pronto te cuente sus inquietudes si jamás conversó contigo.
Por eso es importante que comencemos cuanto antes a hablar con los niños y sobre todo es fundamental que aprendamos a escucharlos. Los adultos tendemos a adelantarnos a sus pensamientos a terminar sus frases, en definitiva a no escucharlos, a no dejar que se expresen a cerrarles el círculo.
Imagina una tarde de café con un amigo, intentas contarle simplemente que hoy, no sabes muy bien por qué, te has levantado contento pero a tu amigo le ha salido la lotería y claro, al lado de la suya, tu noticia no tiene color así que aunque lo intentas, él siempre acaba hablando de la suerte que ha tenido y de todo lo que va a hacer a partir de ahora. Es más, cuando intentas intervenir para cambiar de tema, él termina tus frases para poder seguir "hablando de su libro". ¡Qué agobio! ¿no te parece?
No es tan alejado de cómo conversamos a veces con los pequeños, acabamos sus frases, conducimos su exposición hasta que acaban diciendo lo que tú quieres y puede que ¡hasta estemos convencidos de que hemos mantenido con ellos una conversación!
Cuántas veces he oído: "Es que a mi hijo/a le pregunto qué tal ha ido el cole y ni me contesta, es imposible hablar con él". Te has planteado que tal vez no le apetezca hablar del cole, puede que no sea el momento o puede que no sea un tema de conversación sobre el que le guste hablar o tal vez es posible que no haya ocurrido nada especial y no sepa qué contarte.
Hay dos factores importantes que debemos tener en cuenta a la hora de mantener una conversación con los niños/as:
El momento: Desciende al universo niño y proyéctalo sobre el tuyo. A menudo olvidamos que los niños son también personitas con las mismas necesidades que nosotros. Si está cansado, está jugando... tal vez no sea el momento. A veces no es preciso sentarse a conversar como lo harías con un adulto pero sí puedes aprovechar determinadas situaciones de "tiempo muerto" para hablar con ellos. Por ejemplo, si viajas en coche, mientras esperas la visita del pediatra (y evitas las consolas, TV y demás entretenimientos) puede que sea un buen momento para tener una entretenida conversación.
Adelanta la hora de ir a la cama y cambia o intercala el cuento por una conversación, le va a servir para "bajar revoluciones" y para sacar a la luz todo lo que le ha pasado durante el día.
Es posible que sea el propio niño el que elija un momento concreto para hablar contigo. Piensa que la plancha, recoger la ropa, hacer la cena... puede esperar, ese preciso momento que él a elegido NO.
El tema: Si les hablamos de biología molecular, evidentemente no vamos a conseguir una conversación (o quién sabe, tal vez sí). Piensa en los temas que más le gusten e intenta plantearlos. Una buena forma de hacerlo es proyectarlos sobre la propia experiencia. A los niños/as les encanta saber qué fue de nosotros antes de que ellos llegaran porque no imaginan que tuviéramos una vida antes de que ellos aparecieran. De tus propias experiencias pueden aprender y es un buen canal de comunicación.
Pregúntale sobre su futuro, qué le gustaría ser ,pero cuéntale también qué es lo que querías ser tú, si lo conseguiste o no y cómo fue tu experiencia. Tus logros y tus fallos le van a servir para entender el mundo y cómo funciona.
No le interrumpas cuando hable y tampoco permitas que él lo haga. La conversación también tiene sus reglas, es tan importante hablar como saber escuchar. Esto os enseñará a ambos el respeto y la tolerancia. De este modo estarás consiguiendo un hábito que te ayudará a comunicarte con él en un futuro a estrechar el vínculo.
No nos vamos a engañar, en la adolescencia posiblemente seguirá prefiriendo contarle sus inquietudes a su mejor amigo pero es posible que de este modo, le resulte más fácil plantearte un problema importante y a ti más sencillo acercarte a él. Por el camino, habrás disfrutado de unos momentos muy especiales.
10 COSAS QUE PODEMOS APRENDER DE UN NIÑO
10 COSAS QUE PODEMOS APRENDER DE UN NIÑO
A estar contento sin motivo aparente.
A pintar el sol de verde y la luna de rojo si te da la gana.
A recordar que jugar, pasarlo bien y ser feliz es lo primero de todo y lo demás, se deja para después.
A hacer cosas nuevas sin temor al fracaso.
A poner el corazón entero tanto en las cosas grandes como en las pequeñas.
A pararnos a oler una flor porque lo que pensábamos hacer, seguro que no era tan importante.
A mostrar los sentimientos ni limitaciones.
A no guardar rencor.
A decir lo que piensas.
A exigir lo que deseas con todas tus fuerzas.
Pensándolo bien, quién debe enseñar a quién...
CUÉNTAMELO TÚ
CUÉNTAMELO TÚ
He aprendido algunas cosas muy importantes sobre los cuentos y los niños. Cosas que ellos mismos me han enseñado después de las tres ediciones de El Cuento Volador, lecciones que me gustaría compartir con vosotros/as:
- Los cuentos no siempre tienen que ser educativos. La hora de la lectura es un momento de ocio y diversión para los niños y no debemos empeñarnos en que todo lo que se lea tenga una finalidad moral o educativa porque no todos los libros que leen los adultos son informativos o de crecimiento personal. A nosotros también nos gustan los que nos transportan a otros lugares y épocas y nos hacen olvidar por un momento nuestros problemas. No vayamos a regalar a un niño el libro que nos gustaría leer a nosotros, démosle el que más acorde a sus gustos. Cuando él te hace un regalo, solo piensa en ti.
- Hace algo más de siete años que escribo e ilustro para niños pero después de la experiencia de El Cuento Volador he aprendido que no llego ni a la suela del zapato de la imaginación de un niño. Sus garabatos son pequeñas obras de arte de auténtica expresión y sus historias aventuras fascinantes. Fomentemos ese tesoro.
- Los niños no son tontos. Un cuento plagado de diminutivos no lo convierte en cuento infantil. Escribir para niños es una de las cosas más serias que he hecho nunca y también de las más arriesgadas. U niño jamás te dará un "me gusta" a un trabajo mal realizado.
El próximo día 4 de noviembre comienza la IV edición de El Cuento Volador. Quién nos iba a decir hace cuatro años que conseguiríamos el sueño de escribir una historia con más de 4.000 participantes.
Ya nos queda menos para disfrutar de una edición más de nuestro Cuento Volador y tenemos los mismo nervios y la misma ilusión que en la primera.
Gracias a todos los voladores por hacer nuestro sueño posible.
DE LAS VIDEOCONSOLAS Y OTRAS TIC
DE LAS VIDEOCONSOLAS Y OTRAS TIC
Da un poco de vértigo mirar quince años atrás y comprobar lo mucho que han cambiado las cosas: el teléfono no solo no lleva cable sino que me cabe en el bolsillo, puedo pasar las páginas de un libro sólo tocando una pantalla, las cámaras ya no llevan carrete y puedes repetir la foto una y otra vez hasta que tu perfil salga del lado que más te favorece, los niños ya no molestan en la sala de espera del dentista porque viven pegados a sus videoconsolas...
Es esto último lo que más me preocupa. Nosotros no crecimos con whatsapp, facebook y la prensa bajábamos a comprarla al comerciante de la esquina. ¿Cómo podemos saber hasta qué punto puede afectar a los niños el uso de las nuevas tecnologías si no tenemos referencias? ¿Se nos van a quedar atontados si ven la televisión más de tres horas al día? ¿Se le secará el cerebro si juega más de dos horas a la semana a la videoconsola? o por el contrario ¿Desarrollará una capacidad que le permitirá abrirse camino en un mundo que se presenta absolutamente tecnológico?
Qué bien nos vendrían esos consejos del tipo "no dejes que el niño coma golosinas que le saldrán caries". Consejos comprobadísimos de esos que te dejan la conciencia tranquila, de los que sabes que si no los sigues es porque tú lo has decidido así asumiendo las consecuencias, sabiendo con certeza qué es lo que pasará.
Yo ya os digo que voy bastante perdida porque todo me parece un contrasentido. Los psicólogos y pedagogos aconsejan reducir al máximo el consumo de televisión, ordenador, videoconsolas y todo lo relacionado con las nuevas tecnologías. Nos cuentan que crea graves problemas de comunicación y socialización, que aísla. Pero al mismo tiempo, nos aconsejan y muy a menudo nos imponen el uso de las nuevas tecnologías en el aula. El centro que cuenta con un Ipad para cada niño es el más recomendado de la zona porque está a la ultima. ¿Qué hacemos, las usamos o no? Como en todo en la vida, el sabio te dirá que en el punto medio está la virtud y seguro que tiene toda la razón pero mi pregunta es ¿dónde encontramos ese punto medio?
Llamadme antigua pero cuando mis hijos dejan de jugar con su tableta (que la tenemos, lo reconozco) y me piden que saquemos el monopoly, yo me dejo la plancha y me voy a jugar, no sea que arrepientan y se vuelvan a poner en "modo autómata" frente a la pantallita.
ECHEMOS UNAS RISAS
Echemos unas risas
Como se acerca el fin de semana y parece que, durante al menos un día, nos permitimos el lujazo de relajarnos un poco, hoy me he propuesto no hacer ningún comentario sobre qué o cómo podríamos mejorar en la educación de los peques. Hoy me voy a permitir la osadía de ponernos deberes de fin de semana: aprender de nuestros hijos.
¿Qué cosas nos pueden enseñar? Muchas, muchísimas: sinceridad, espontaneidad, creatividad... de todas estas cualidades unos niños pueden tener más que otros pero hay una sola aptitud idéntica para todos y en la que nos superan al cien por cien; Nuestros hijos son unos auténticos maestros de la risa, pero no de la sonrisita fácil, no, de la RISA con mayúsculas.
No voy a plasmarte aquí el listado interminable de los beneficios de la risa: libera endorfinas, estrés, aumenta la adrenalina... hasta he leído que una buena carcajada ¡equivale a liberar las mismas calorías que 15 minutos de bici! ya ves, andamos como locos con el último régimen que probó la actriz de turno para quedarse así de estupenda y resulta que tenemos a los más especializados "personal trainers" en nuestra propia casa y ¡a precio de crisis!
Asumámoslo, podemos enseñarles a los niños absolutamente todo a cerca de la vida pero el Master de la Risa, lo tienen ellos. Aunque solo sea porque su media es de 300 veces al día frente a nuestras 20, démosles la oportunidad de que sean maestros por un día.
Si nos reímos con frecuencia enseñaremos a los niños a afrontar la vida desde un punto de vista positivo. La risa es una de las emociones más saludables. Si tú eres el modelo a seguir de tu hijo durante sus primeros años, no te conformes con sonreír, ¡ríete!
Así que, manos a la obra: Coge a tu hijo/a una peli de los hermanos Marx, un puñado de chistes, pintaos la cara o haceos cosquillas pero que no llegue el lunes son haber tomado una buena dosis de esta importante medicina. No necesita receta médica y no hace falta consultar al farmacéutico, puede que sea la única terapia en la que es recomendable una sobredosis.
No nos vamos a engañar, la terapia no nos va a librar de la crisis, ni vamos a salvar el planeta pero estoy convencida de que las cosas irían de otra manera si aprendiéramos todos esta cualidad imprescindible de los más pequeños. Echemos unas risas, vamos a pasar un momento único con nuestros hijos, ¡y eso ya no nos lo quita nadie!
EL RESPONSABLE DE UN SUEÑO
EL RESPONSABLE DE UN SUEÑO
Allá por el 2006, un niño de 2 años pasaba las noches en vela terrado por el lobo feroz. Su nombre: Pau.
La mamá, que todo hay que decirlo, tenía los ojos como sapos de no dormir, intentó buscar una solución al tormento de los dos. Aficionada a la pintura y alumna incondicional de la Escuela de Escritores de Madrid, decidió combinar ambas actitudes. Una de sus noche en vela, escribió una historia "El lobo Peludín" un relato en el que el lobo deja de comer ovejas y niños, no se disfrazaba de nada con la intención de engañar a nadie y en la que ningún pastor le abre la barriga para llenársela de piedras con el fin de que caiga al río y se ahogue (que contado así entiendo perfectamente cómo el pobre niño no podía dormir). Abrió su caja de colores y se puso a darle vida lo mejor que supo. Como parece que en la quietud de la noche la creatividad se dispara, aquella mamá recortó la foto de la cara de Pau y la colocó en el cuerpo de cada una de las ilustraciones en las que salía. Imprimió el cuento y lo llevó a encuadernar con un simple gusanillo.
Cuento en mano y más contento que unas castañuelas, Pau se marchó al cole con su cuento bajo el brazo. A la salida de la guarde la educadora se dirigió a la mamá de Pau: "He tenido que aplazar las actividades de hoy para leer el cuento de Pau al menos 30 veces. ¡En esta clase ya nadie tiene miedo al lobo!"
No sé cómo lo veréis pero a los papás de Pau, les pareció una estupenda oportunidad para dejar de lado un despacho de abogados y una empresa de informática para lanzarse de cabeza y sin red a esta aventura.
Han pasado siete años y hemos dado muchas vueltas desde aquel primer cuento. Lola Pirindola es un referente en la venta de cuentos personalizados y cada día nos proponemos y logramos un reto distinto.
Hoy hemos conseguido uno de esos logros, esas cosas que son minucias para los grandes y que tan contentos nos ponen a los que cada día trabajamos para hacer las cosas lo mejor que podemos.
¡Los cuentos de Lola Pirindola ya están disponibles en el Appel Store! y este logro se lo queremos dedicar al responsable de este gran sueño que se alimenta cada día con vuestras ilusiones.
¡ÉSTE VA POR TÍ PAU!
¿FIEBRE EMPRENDEDORA O CRECIMIENTO PERSONAL?
¿Fiebre emprendedora o crecimiento personal?
Parece que nos ataca la fiebre de emprender, que todos estamos obsesionados con los mismo, que sería interesante que los niños supieran cómo se maneja una empresa desde el inicio, que hay que prepararlos para ser competitivos...
Sin embargo creo que este tipo de proyectos que se inician en las escuelas va mucho más allá de una moda. Los centros que apuestan por estas nuevas líneas de trabajo no están pensando en competividades, ni en empresas en sí mismas. Tratan de ver más allá de la superficie y reconocen las posibilidades y beneficios que estos proyectos pueden aportar. Porque el proceso de creación de una empresa es como el proceso de maduración del individuo:
Maduras una idea, te ilusionas, eliges a las personas que son compatibles contigo para llevar el proyecto a cabo, estableces y respetas jerarquías, asimilas decepciones y superas retos, te caes, te levantas... ¿No es eso la vida?
¿HIPERACTIVO QUIÉN, YO?
¿Hiperactivo, quién, yo?
Mi hijo no para quieto, solo cuando está viendo la tele, no puedo llevarlo conmigo a hacer la compra, es desesperante, lo toca todo. Yo creo que es hiperactivo. Estas son algunas de las conclusiones a las que llegamos con mucha ligereza hoy.
Vamos a ver, analicemos porque ahora resulta que en cuanto los niños se aceleran es que son hiperactivos y a lo mejor lo que debemos hacer, en lugar de llegar directamente a la conclusión, es buscar la posible causa.
Levantamos a los niños con el tiempo justo, les embutimos el desayuno (en el caso de que lo hagan porque si se lo pueden dar en el cole, ese ratito de sueño que ganamos todos), nos vamos rápidamente al cole. ¿Te has preguntado cuántas veces le dices a tu hijo la palabra "venga", "vale" o "corre" antes de dejarlo en el colegio?
Con la misma prisa les recogemos del colegio con el tiempo justo para ir a su actividad extraescolar donde les hacen, correr, lanzar a canasta o darle a una pelota.
De vuelta a casa (rápido, claro) nos sentamos a hacer los deberes lo antes posible no sea que no nos dé tiempo a que se den el baño (también deprisa, no vaya a ser que se acuesten a las tantas y mañana no puedan ni abrir un ojo).
Si al niño le cuesta dormir y estás pensando en añadir otra actividad para ver si se cansa y cae como un lirón, olvídalo porque cuanto más acelerado se acueste, más le costará bajar su ritmo y esto no es hiperactividad, es de cajón.
A veces cuando me acuesto y hago recuento del día me pregunto quién es el hiperactivo si él o yo.
HUELGA DE DEBERES
Huelga de deberes
La Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia (FCPE) ha convocado una huelga de deberes de dos semanas para protestar por la sobrecarga de trabajo de los escolares de educación primaria.
Esto que puede parecer una broma a mí me parece un asunto muy serio.
Pongámonos en situación: Imaginad que somos trabajadores en una fábrica de tornillos. Nuestro trabajo consiste en colocar tornillos en sus correspondientes cajas según su tamaño. Parece un trabajo sencillo pero en realidad, debes estar bien atento para no confundirte de tamaño y caja porque de lo contrario, te espera una buena reprimenda de tu jefe. Aunque en principio pueda parecer una tarea monótona y aburrida, la verdad es que te gusta. Con tus tornillos se acaban haciendo las sillas para miles de colegios en países subdesarrollados y eso te motiva.
Llevas ocho horas trabajando y acaba tu jornada. Llegas a casa dispuesto a hacer otras cosas; leer, ver la televisión o hacer la compra, no importa, algo que consiga despejarte un poco la mente y pensar en otra cosa pero al abrir la puerta, te encuentras a un familiar que te planta delante una nueva bolsa llena de tornillos y tres cajas de tamaños diferentes. "¡Hasta que no las coloques en su lugar no te mueves de la silla!" ,te dicen.
Yo no solo montaría en cólera si no que, además acabaría aborreciendo un trabajo que, en un principio me parecía estimulante.
A pesar de que se ha abierto un importante debate científico sobre el tema, lo cierto es que no se ha encontrado ningún argumento claro que justifique los beneficios de los deberes en la educación primaria y mientras tanto, los padres seguimos finalizando la tarea que debería terminarse en la escuela a base de acuerdos, tratos, tira y aflojas y en ocasiones, hasta castigos.
A veces la justificación de los trabajos en casa la apoyan los defensores en la obtención de autonomía y responsabilidad para el niño. Pero, ¿cómo podemos hablar de responsabilidad y autonomía si para terminar las tareas necesitan casi el 90% de los casos, del apoyo de un adulto?
No podemos pretender que los niños aprendan o refuercen en casa lo que no se ha conseguido en las escuelas. Si esto es preciso, entonces deberíamos reorganizar el tiempo lectivo, al menos, en educación primaria donde la creatividad, la ausencia de estrés y el juego, deberían ser la base del desarrollo.
Qué queréis que os diga, cuando mi hijo me pregunta si jugamos a playmobil y le tengo que contestar, "primero de los deberes", se me cae el alma a los pies.
¡Y, ojo! que no digo que la responsabilidad sea del profesorado, no nos equivoquemos, que la mayoría de ellos cumple unas directrices como todo hijo de vecino, sino más bien del sistema educativo.
En los últimos años, expertos como la Sociedad Española de Psiquiatría nos alertan del aumento de estrés en los niños cuyas agendas no dejan de abarrotarse de tareas (porque además hay que sumar a los deberes las actividades extraescolares). El debate está abierto.
lolapirindoladigital.com
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INDEPENDENCIA O CARIÑO
Independencia o cariño ¿Hay que elegir?
A menudo relacionamos independencia con desapego, sin embargo debería estar íntimamente unida a cariño. Porque hacer las cosas por uno mismo no es alejamiento, es ni más ni menos que avanzar un paso en la madurez. Tu hijo no va a estar más unido a ti porque vayas detrás de él atándole los zapatos o vistiéndolo cada mañana. No crecerá más despacio porque no le dejes hacer las cosas solo. A veces nos cuesta aceptar que pueden hacer las cosas que antes les hacías tú pero los niños deben avanzar y tú acompañarles en ese camino cada vez desde un plano diferente; cuando son pequeños a su lado, codo con codo y a menudo que avanzan hacia la adolescencia, cada vez más en la sombra, pero siempre ahí.
Sin embargo creo que a veces confundimos los términos o al menos, los procesos. Tengo un hijo de 9 años. Anoche se preparó la ropa para ir al colegio. Esta mañana se ha vestido y se ha preparado el desayuno (una macedonia de frutas con zumo de naranja que ha exprimido él), ha recogido y ha colocado las cosas en el lavaplatos. Al entrar en el colegio se ha despedido de mí con exactamente, trece besos y cuatro abrazos (hoy los he contado para poder escribir este artículo con información cien por cien veraz) y su madre, que es una lapa, por descontado no se los ha negado, ¡faltaría más! A la salida me ha parado el director del colegio para aconsejarme que no dejara al niño dentro del colegio, que sería mejor para él que lo dejara en la puerta y disminuyera el número de demostraciones afectivas porque eso le ayudaría a ser más "independiente". ¡Mira por dónde! , no sabía yo que ser independiente llevara unido ser un desgastado, que igual me equivoco, al fin y al cabo "no soy más" que madre.
Es cierto, hay niños a los que, a determinada edad, no les gustan las demostraciones de cariño en público, ¿significa eso que sean más independientes? Yo creo que no, qué tendrá que ver el tocino...
Si tu hijo y te pide abrazos, ¡dáselos! aprovecha porque la fase del desapego le llegará y ahí los que vamos a tener que estar preparados para el cambio somos nosotros.
Los niños necesitan independencia, sí, pero no nos confundamos que no hace falta ser una lija para fomentar la independencia en casa.
De camino al trabajo me he planteado dos cosas:
- Enviarle este artículo al director.
-Investigar otras alternativas escolares donde el despego no forme parte del currículum.
Una cosa sí tengo clarísima, mañana en la puerta del colegio, a los trece besos de mi hijo, le responderé con 14 abrazos.
Independencia, por supuesto, desde el cariño.
LO QUE NOS PREOCUPA ME PARECE PREOCUPANTE
LO QUE NOS PREOCUPA ME PARECE PREOCUPANTE
He estado investigando sobre las cosas que nos preocupan en educación:
La generación nini: España es el país de Europa con más jóvenes nini (ni estudian ni trabajan), un 23,7% de los españoles entre 15 y 29 años y la cifra se eleva al 29% si el baremo es entre los 25 y los 29.
El fracaso escolar: El 24,9 % de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años no cursaban ningún tipo de ciclo educativo ni de formación en 2012, lo que coloca a España a la cabeza de la Unión Europea en abandono escolar y con un porcentaje que dobla el 12,8 % de la media europea, según los datos publicados por la Oficina europea de estadística Eurostat.
La rigidez del sistema educativo: anclado en un sistema que no permite adaptarse a los nuevos retos.
La educación globalizada: que no tiene en cuenta al individuo y lo que es peor a la persona.
El currículo, los títulos, el nivel de competitividad con respecto a otros países, los idiomas...
En definitiva, estos son los aspectos que más nos preocupan en educación. Las cifras son escalofriantes, lo reconozco, pero a mí me preocupa sin embargo que sea ésto lo que más nos preocupe.
A mí me inquietan otras cosas (que seguro son menos importantes):
Me intranquiliza que cada vez tenga menos cabida la creatividad en la enseñanza. Que materias como plástica o música, no sean "importantes". Me preocupa que primen las letras sobre las ideas porque podemos acabar educando a personas cultísimas con cerebros de papel.
Me preocupa que cuando se habla de educación escuchemos palabras como títulos, nivel, éxito, estatus y no oigamos otras como, libertad, talento, creatividad... en definitiva FELICIDAD.
Tal vez sea una utópica romántica (seguro que sí) pero estoy convencida de que si nos centramos en formar a personas felices, acabaremos consiguiendo hombres y mujeres exitosos y esas estadísticas que ahora tanto nos preocupan darían un vuelco.
Cuando mi hijo era más pequeño le hice la típica pregunta de "¿y tú qué quieres ser de mayor?" a lo que me respondió muy serio "mecánico de farolas, mami". Jamás se me ocurriría disuadirle de su idea, ni permitir que nadie lo desvíe de su camino por muy disparatado (yo prefiero llamarlo creativo) que parezca.
No formemos líderes, formemos a personas. El objetivo es otro, nos estamos equivocando, el fin es la felicidad y ésta se puede alcanzar siendo piloto de aeronaves o mecánico de farolas. Eduquemos a los niños para ser felices. Porque uno puede ser un erudito en física y un tarugo en relaciones humanas.
LO SIENTO
LO SIENTO
Ayer leí un artículo desconcertante sobre una docente, La profesora de pre-escolar Ann Hardesty McKinley que jamás permitía a sus alumnos que pidieran disculpas a quienes estiraban del pelo, mordían, pegaban, pellizcaban... Utilizando una metodología que llamaba "disciplina positiva". La frase "lo siento" estaba prohibida en sus aulas.
Mi primera reacción fue pensar que aquella mujer estaba loca, que ya no sabían qué inventar para sobreproteger a los niños, para evitar que se enfrentaran a las consecuencias de sus actos... Entenderéis que yo no soy psicóloga, sino abogado, mi cerebro tiende más hacia lo racional, pero como también soy madre, en lugar de hacer clic sobre el aspa de aquel blog y cerrarlo, decidí darle una oportunidad a esa disciplina que, en el fondo (y esto jamás lo reconoceré ante de un tribunal) me interesaba.
La profesora Ann Hardesty McKinley comparte que los niños de esta edad no reconocen el sentido de la palabra "lo siento". Si lo piensas, es lógico, como tampoco reconocen el significado de "sorpresa", "delirio", "ansiedad" , "frustración" ni ningún otro término abstracto. Bien, eso me convenció bastante, pero de ahí a que no debamos enseñarles a utilizarla hay un abismo, pensé. Conforme avanzaba en la lectura de su artículo comprendí lo mucho que me equivocaba y me planteé, como suelo hacer, una situación práctica desde mi propia experiencia.
Soy madre de dos hijos con una diferencia de edad de 20 meses que, (quiero pensar que como la mayoría de los hermanos) discuten más de lo que a mí me gustaría. En un momento de una discusión cualquiera, uno de ellos insulta al otro. Inmediatamente obligo al agresor a pedir disculpas a su hermana/o y con cara de convencimiento nulo escucho un débil "lo sieeeeeento", casi como en un susurro. Después ambos con cara de enfado, uno porque acaban de insultarle y el otro porque ha dicho "la frase" , esa que tanto odia decir, que es como rebajarse a lo más profundo de los abismos, se marchan cada uno por el lado opuesto.
Yo me quedo contenta porque he conseguido dos objetivos: la discusión ha terminado y el causante del daño ha pedido disculpas. Yo, que imagino lo mucho que le ha costado decir "la frase" casi prohibida, me doy por satisfecha y vuelvo a lo que estaba. ¡Asunto zanjado! ¡Buen trabajo, Mónica!
¡¿Ya?! ¿Me parece suficiente? Reflexiono; bueno, le ha dicho que lo siente, eso es mucho, si me remonto a la última vez que lo dije yo, sí, me parece ¡mucho más que suficiente! Es una frase que cuesta muchísimo decir.
Ya estoy yo más que satisfecha cuando me topo con el artículo de esta docente.
El método de disciplina positiva implica olvidar la palabra "lo siento" (que al final no es más que una frase cualquiera como "pásame la sal") y sustituirla por hacer aflorar en el niño el interés por el sentimiento que su acto ha supuesto para el compañero.
¿Cómo?, pues preguntándole; “¿estás bien?” , “¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?”, ¿necesitas un abrazo? ¿quieres que te deje solo?”
¿No es mucho más importante eso que obligarles a decir la frase abstracta? ¿ No estaremos de ese modo además reforzando el interés por el dolor ajeno?
La profesora Ann Hardesty McKinley afirma "Sé que esto funciona porque pasamos por estas situaciones en otoño y en la primavera cuando algún chico se cae en el parque, otros niños corren hasta donde está él y le preguntan: “¿Estás bien?, ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?
Porque al final lo que importan son los hechos y las palabras no son más que eso cuando no se dicen desde el convencimiento. Es más importante enseñarles a sentir el dolor ajeno y a repararlo que obligarles a decir una frase que no sienten y con la que suponen que el daño está reparado.
¡Magnífica lección Ann Hardesty McKinley!
MAMÁ
MAMÁ
Por espantar al monstruo del armario, por esa tirita de emergencia que siempre llevas en el bolso, por atarme los cordones de las zapatillas, porque el cola-cao del desayuno siempre está caliente, por las patatas fritas de la cena, porque he descubierto que mis cumpleaños no se organizan solos, por rescatar la figura del sereno (eres la primera que se levanta y la última que se acuesta), por convencer a los Reyes Magos para que me trajeran eso que tú ya sabes, por curarme las heridas con un beso mágico, porque la mitad de las cosas que llevas en el bolso son para mí, porque antes que tú, estoy siempre yo. ¡Gracias, mamá! hoy y los 364 días restantes.
lolapirindoladigital.com
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ME ENSEÑAS A MIRAR?
¿ME ENSEÑAS A MIRAR?
Esta mañana Rebeca me ha tirado del brazo para que enseñarme cómo cinco estelas cruzaban el cielo. Estábamos a punto de entrar en el cole y casi no le doy importancia pero hoy, no sé muy bien por qué me paré a observar, es más, hasta le saqué una foto. Tiempo invertido: tres segundos exactamente. Qué podría darme tiempo a hacer en tres segundos: planchar, acabar un informe en el trabajo, mandar un whatsapp absurdo... Después me paré a pensar en las veces que mi hija me había llamado la atención para ver una flor seca del parque (que a mí me pareció un horror) , el dibujo una gota que caía de la ventana al llover (que yo ya había visto mil veces) o esa nube que le parecía un elefante con bolso (que se convertiría en un segundo en otra cosa). Recordé cómo yo había asentido sin apenas mirar y de pronto me di cuenta que si yo no le doy la más mínima importancia, ella entiende que no la tiene y poco a poco va mirando menos hasta el día en que ya ni siquiera se pare, hasta el día en que pase de largo. ¡Qué injusto! Gracias, Rebeca por enseñarme a MIRAR.
NO PORQUE NO
No, porque no
Cuánto han cambiado los métodos de enseñanza. Nuestros padres lo tenían claro, las cosas se hacían "porque sí", la solución a una posible discusión era un "porque yo lo digo" y "punto". El "no", no era una palabra tabú.
Hoy sin embargo se plantea la educación desde el planteamiento positivismo, no puedes decirle a un niño directamente que "no", debes ingeniártelas para llegar a la misma conclusión sin utilizar la fatídica palabra. Para decirle a Manolito que no toque el enchufe debes probar con; "Manolito, si lo tocas puede que te hagas daño" (y aunque eso es lo que dice ese libro tan estupendo que funciona tan bien a tu amiga Ana, tú sabes que con esa táctica tan "de libro", Manolito acabará con los dedos en el enchufe a menos que le pongas un protector a todos los de la casa, porque Manolito necesita descubrir y tú protegerle).
Las cosas hoy no pueden ser porque sí, tienen una explicación lógico-infantil y por muchos porqués que vengan detrás de tu primer intento de hacérselo entender, no debes parar hasta que lo comprenda (recuerda, sin utilizar el "no" en tu explicación, sé siempre positivo, no lo vayamos a frustrar) de forma que después de responder a los 50 porqués, ya ni recuerdas a santo de quién vino el primero.
... Y digo yo, con tanta burbuja psicológica no estaremos creando futuros niños de barro. ¿Con cuántos "noes" se van a encontrar a lo largo de su vida?: el de su primer novio, el de su jefe, el de un cliente que no quiere su producto... nosotros estábamos preparados para ello, ¿lo estarán nuestros hijos?
Debemos responder a sus preguntas y sus curiosidades porque es su forma de conocer el mundo descendiendo a un lenguaje comprensible. Pero no llevemos las cosas al extremo, sin abusar del recurso fácil, hay cosas que son porque sí y NO PASA NADA, porque son demasiado pequeños para entenderlo, porque no es el momento de explicarlo o ¡qué caray!, simplemente porque hoy estamos cansados.
PAPÁ
PAPAS
Por ser papá renuncié a soñar con el coche deportivo que tanto me gustaba por uno familiar, que a fin de cuentas es mucho más cómodo y espacioso.
Por ser papá mi plato dejó de estar caliente porque me levanto a traerte el postre, llevarte al baño y limpiarte los mocos, pero me viene estupendamente porque leí en una revista que comer tan caliente no es nada bueno.
Por ser papá dejé de dormir de tirón y así repaso lo que tengo que hacer en el trabajo al día siguiente y acabo rindiendo el doble.
Por ser papá me he convertido en un verdadero experto en cosas fundamentales y ahora soy máster en absorvencias, toallitas y aspiradores nasales.
Por ser papá celebro las victorias de mi equipo favorito en silencio porque tú duermes y es mucho mejor porque al final acababa con la garganta destrozada a lo tonto.
Por ser papá me convertí en la red en la que te sientes seguro y puedo lanzarte al aire y ver cómo sonríes porque tú tienes en mí la confianza que yo necesitaba.
Por ser papá comprobé por primera vez el pellizco que se siente al dejarte llorando en tu primer día de cole.
Ser papá me permitirá ver con tristeza cómo crees que ya no me necesitas y comprobar que vuelvo a hacerte falta unos años después.
Ser papá supone entender que todas las rabietas, enfados e insomnios del mundo no tienen comparación con verte crecer cada segundo y eso sólo puedo hacerlo por ser papá.
PORQUE SOY MAMÁ
PORQUE SOY MAMÁ
Porque soy mamá hace una eternidad que no voy al cine a ver pelis de personajes de carne y hueso pero disfruto como una enana al ver cómo te ríes a carcajadas.
Porque soy mamá he conocido a un montón de personajes fundamentales en la vida; Bob Esponja, Phineas y Ferb o el gato cósmico.
Porque soy mamá he encontrado la excusa perfecta para cambiar mi dieta de verduras y ensaladas por el lomo rebozado, patatas fritas y los macarrones con tomate. !Por fin, ya estaba hasta el gorro de tanta comida insulsa!
Porque soy mamá he cambiado el tema de tertulia del café con las amigas que de un plumazo a pasado de "ellos" a "vosotros" y me ha venido muy bien saber que si duermes en mi cama, no pasa nada porque al final, todas lo hacen.
Porque soy mamá parece que me han puesto una venda en los ojos cuando salgo de compras y acabo con la bolsa llena de zapatitos y vestiditos con los que estarás guapísimo/a porque yo no voy a crecer más y me las puedo arreglar con la ropa del año pasado.
Porque soy mamá ya no duermo de tirón. Y aunque tú ya no te despiertas por la noche, ahora puedo observar tu cara de ángel cuando duermes.
Porque soy mamá ya no tengo presupuesto para esos largos viajes que hacía antes pero puedo pasar horas enseñándote las fotos . Cuando tú los hagas, será la excusa perfecta para reunirnos a ver las tuyas.
Porque soy mamá puedo tener más de mil personalidades diferentes, hoy soy el Ratoncito Pérez y mañana Papa Noël y ¿quién no ha soñado con desdoblarse alguna vez?
Porque soy mamá tengo la oportunidad de columpiarme en el parque y tirarme por el tobogán.
Puede que alguien piense que por ser mamá una renuncia a un montón de cosas pero todas las demás, las importantes de verdad, sólo me pasan porque soy mamá.
¡QUÉ VERGÜENZA!
¡QUÉ VERGÜENZA!
Me he tomado un paréntesis (que no unas vacaciones) en esto de los artículos y tengo que reconocer que vuelvo peleona.
Hace ya algunos años que dejé el colegio y todavía me asombro de la sutileza de algunas editoriales para sacarnos el dinero y de lo asumido que tenemos los padres que nos tomen el pelo (entre los que me incluyo).
Mi hermana es 6 años mayor que yo y tengo que decir que tuve libros propios por primera vez cuando empecé la facultad, entre otras cosas porque empresariales y derecho poco tenían que ver, aún así, aproveché uno de economía. Hasta entonces, todos los libros de textos los heredaba de mi hermana (que tengo que admitir que era el orden en persona, no sé si al revés hubiera podido aprovecharlos). En ocasiones cambiaban las tapas y otras veces algunas páginas del interior (no demasiadas) para actualizarlas, pero para actualizarlas de verdad, no para tomarnos el pelo. Las cuestiones sobre las lecciones te las hacía el propio educador o bien se detallaban en la última página de cada tema para que tú, en una libreta a parte, las pudieras contestar.
Hoy soy mamá de dos hijos, se llevan exactamente 20 meses y cuál es mi sorpresa que desde que empezaron la escuela (de esto ya hace 5 años) todavía no he podido aprovechar NINGUNO de los libros. Y lo más asombroso es que la mayoría de las veces el colegio ni siquiera cambia de proveedor.
La razón es que las editoriales han elegido una técnica perfecta:
- Los libros se dividen en trimestres: la excusa; de este modo los niños no cargan con tanto peso, la realidad; si sumas te cuestan más los tres libritos que si tuvieras uno solo como toda la vida. Yo no tengo ni desviación de columna, ni artrosis lumbar ni pájaras en vinagre.
- Las editoriales tienen diferentes líneas de producto para cada curso de esta forma si el año pasado estudiaste Conocimiento del Medio con la "abejita pitufa", este año te toca con el "saltamontes volador" y así no te queda otra que comprar toda la colección nueva y guardar a la simpática "abejita pitufa" donde mejor te quepa. Y pensaréis,¿ por qué el centro cambia de línea? pues eso mismo pienso yo, que no soy de las que piensan mal pero hay veces que no te queda otra.
- Cada libro tiene un espacio en el que tienes que contestar a las preguntas que te proponen sobre cada lección, así, al hermanito le será imposible aprovechar el libro de texto porque las actividades ya están hechas en el propio libro.
Pues os voy a decir algo, ¡éste año me revelo! Me voy a por un batallón de gomas Milán para borrar la huella de los ejercicios del hermano mayor porque ¡ya está bien de tomaduras de pelo! y el "saltamontes volador" ya puede tirar para el monte porque este año Cono se lo enseña su madre si es preciso, eso sí, con los libros de su hermano.
lolapirindoladigital.com
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¿QUIÉN DEBE APRENDER DE QUIÉN?
¿Quién debe aprender de quién?
Recientemente he tenido ocasión de leer una de esas estadísticas que hacen algunas revistas sociales y científicas. Generalmente no les suelo dar demasiada importancia, es más, me parece ridículo que se malgaste tiempo y recursos en averiguar si los hombres son o no más infieles que las mujeres o cuántas veces cae la tostada por el lado de la mantequilla, pero en esta ocasión me ha parecido muy interesante porque me ha dado que pensar y mucho.
En una de esas encuestas, como os digo, se preguntaba a un adulto y a un niño qué cosas eran las que más les preocupaban.
Estas son las respuestas más comunes que contestamos los adultos cuando nos preguntan qué es lo que más nos preocupa:
- La crisis, la estabilidad o sea, el dinero.
- La vejez y sus efectos o lo que es lo mismo, la imagen.
- La salud.
Al parecer, si preguntas a un niño qué es lo que más le preocupa todas las respuestas van dirigidas al entorno y el bienestar común:
- El medio ambiente: que se respete y mantenga su entorno. Los animales. Que no se pisen las flores de su parque.
- La familia: la felicidad de todos los miembros de su familia.
- Los amigos: la aceptación y el bienestar de las personas que le importan.
¿Soy yo sola o estamos perdiendo el rumbo?
Cuando nos hacemos adultos se producen tantos cambios contraproducentes: perdemos espontaneidad, somos más cautos, menos creativos, y al parecer también cambiamos, (erróneamente a mi entender) el orden de las prioridades. Quién debe aprender de quién. No estoy diciendo que nuestras preocupaciones no sean importantes, tan solo insinúo que tal vez, deberíamos empezar a cambiar los pilares sobre los que se deben asentar el resto de preocupaciones y colocar las cosas más importantes en el lugar que les corresponde: cambiar dinero por familia ó imagen por entorno y respeto al medio ambiente y a los demás.
Cada día pienso que tenemos mucho que aprender de nuestros hijos. Estamos tan centrados en el mono tema del dinero y la corrupción que nos olvidamos del resto de las cosas importantes. Porque al final, es más fácil vivir sin dinero que sin amigos, familia (apoyo), bosques y animales (un entorno en el que vivir). Si tenemos todos claro que "el dinero no hace la felicidad" y que "no hay rico más pobre que el que solo tiene dinero" cambiemos el rumbo y empecemos a preocuparnos por las cosas importantes porque estoy convencida que es el modo de producir cambios en el resto de las cosas.
Si en algún momento necesitas recordar por dónde empieza el ranking de lo necesario, pregúntaselo a un niño.
¿TDAH?
¿TDAH?
Circula por las redes la noticia de que uno de los mayores investigadores del TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) Leon Eisenberg se retractó antes de morir afirmando que se trataba de una enfermedad ficticia. Las redes son una fuente de información inestimable pero también peligrosa y puesto que la información me interesaba me puse a investigar.
Algunos artículos defienden esta última declaración del científico e insinúan que son muchos los beneficios que reportan los fármacos que se recetan para controlar este trastorno. Cada uno que saque sus propias conclusiones.
Otros en cambio derriban esta teoría y afirman que Leon Eisenberg declaró que " La psiquiatría infantil debe determinar más detalladamente las razones psicosociales que pueden conducir a problemas de conducta. ¿Hay peleas con los padres, la madre y el padre viven juntos, hay problemas en la familia? Estas preguntas son muy importantes, pero lleva mucho tiempo responderlas, dijo Eisenberg, quien agregó: “es más rápido prescribir una píldora”. Declaración que les llevó a los primeros a sacar sus propias conclusiones.
Lo que implica que el TDAH para Leon Eisenberg, está sobrediagnosticado y que muchos de los pacientes jóvenes diagnosticados de TDAH, en realidad no lo son. Que es diferente.
Intenté ir más allá de contradicciones y disputas de bloggeros e investigué personajes a los que, previsiblemente, se les había diagnosticado la enfermedad y cómo habían resultado sus vidas.
David Neeleman - Fundador de la compañía aérea JetBlue
Su TDAH le impide estar concentrado en los detalles y completar tareas diarias. Sin embargo atribuye su éxito al su TDAH: "Con el desorden llega la creatividad y la capacidad de pensar fuera de lo ordinario".
Michael Jordan - Jugador de la NBA
"Puedo aceptar fallar, todo el mundo falla en algo, pero no puedo aceptar no intentarlo. No puedo dejar de moverme y no puedo estar sin hacer muchas cosas. Los doctores y los profesores le dijeron a mi madre que yo no podía hacer nada. Simplemente no podía concentrarme. ¡Se equivocaron!"
El caso que más me gustó fue el de Steve Jobs:
"Me aburría bastante durante los primeros años de colegio, así que me entretenía metiéndome en líos", comentó.
Sus padres nunca le castigaron por las transgresiones que ocasionaba en el colegio, al contrario, su padre Paul Jobs, culpaba a los docentes de ser incapaces de mantener su interés.
Se tiende a aislar a quien es diferente, al que lleva un ritmo distinto a los demás. Tal vez lo que necesita es encontrar el objetivo sobre el que canalizar su energía. Jordan lo encontró en una pelota de baloncesto. ¿Qué habría sucedido si hubieran optado por calmar la creatividad de Jobs con fármacos?
No soy científico ni psicólogo por lo que desconozco hasta qué punto son necesarios los fármacos en según qué enfermedades pero lo que queda demostrado es que las personas que parecen diferentes, en muchas ocasiones por fortuna, lo son y se convierten en genios cuando se les observa y se "pierde el tiempo" buscando el canal en el que se sienten realizados. Aunque es mucho más sencillo para el resto que todos estemos cortados por el mismo patrón, ¿o no?..
TENER BUENAS NOTAS NO BASTA
Tener buenas notas no basta
Éste fue el inicio de un artículo de el periódico "El país" que os recomiendo.
Al principio me sorprendí, ¿desde cuándo una matrícula de honor no se tiene en cuenta a la hora de contratar a un trabajador? y pasados unos segundos me di cuenta de que, lo realmente sorprendente es que no nos hayamos dado cuenta a estas alturas de que hay una asignatura esencial en el currículum escolar que nos falta; aprender a emprender.
Porque a menudo pensamos que lo de emprender es cosa de empresarios pero a la hora de buscar un trabajo se valora, no solo un buen currículum sino que, en ocasiones más que el expediente se tienen en cuenta cualidades como la creatividad para solucionar problemas, comunicar, la capacidad para exponer una buena idea, para organizar equipos...
¿Cuáles de estas cosas aprendemos en las escuelas? ¿La finalidad de la enseñanza no es formar a personal cualificado y preparado para el mercado laboral?
En una fase de profundos cambios tecnológicos la base no se encuentra en acumular información sino en aprender a manejar toda la información de la que disponemos que no es, ni de lejos, la que teníamos nosotros así que, en comparación, la metodología de enseñanza debería estar igual de lejos que la nuestra, ¿por qué nada ha cambiado?
Es fundamental incorporar una asignatura en las escuelas que enseñe unas nociones básicas de desenvolvimiento empresarial, de creatividad, que dé como resultado la formación de personal verdaderamente calificado y preparado para enfrentarse al mundo, pero al de hoy, no al de 30 años atrás.
Dejémonos de controversias entre la necesidad o no de incorporar al currículum ciertas asignaturas poco prácticas, introduzcamos las que sirven de verdad y enseñémoslas desde que empiezan la escuela porque a mi juicio, desenvolverse en el mundo laboral es tan importante como saber sumar.
Y SEGUIMOS CON LA HUELGA DE DEBERES
Y SEGUIMOS CON LA HUELGA DE DEBERES
Parece que el debate a raíz de la huelga de deberes convocada por la Federación de Consejos de Padres de Alumnos franceses sigue abierto. Los defensores argumentan para eliminarlos el estrés infantil y familiar que producen y los defensores abogan por la cultura del esfuerzo.
En el fondo ninguno de los dos bandos tiene la razón y a ninguno le falta.
Al final es cuestión de método. Creo que debería haber una asignatura obligatoria para todo docente, la creatividad. Es la base de todo trabajo y la clave para enseñar sin que al alumno le resulte tedioso ni al tutor una tortura.
Si es que las cosas son más fáciles que todo esto;
A mis hijos como a gran parte de los niños se les atascaban del matemáticas cuando empezaron a sumar. Un fin de semana decidimos montar una sociedad. Los dos hermanos confeccionaron unos broches con piedras y témperas, redactamos unos estatutos, pensamos en un nombre para la empresa, dibujamos un logotipo e iniciamos nuestra actividad de venta familiar de bisutería en casa, un pequeño mercadito que les proporcionó la oportunidad de manejar dinero (hecho con papeles) y sobretodo, les permitió, casi sin darse cuenta reforzar la materia que peor llevaban, las mates. Trabajamos en equipo, hablamos sobre la importancia del esfuerzo-recompensa y aprendimos a canalizar la frustración cuando su prima decidió no comprar ningún broche porque no le gustaban. Reconozco que pasé una magnífica mañana con ellos. Cuando terminamos mi hija dijo preocupada "¡Uf, mamá si todavía no he hecho los deberes!" No sabía que llevaba haciéndolos durante toda la mañana.
Como otras muchas cosas en Lola Pirindola, también dimos forma a esta experiencia y la trasladamos a la empresa con Lola Emprende, un programa para enseñar y fomentar en las escuelas el espíritu empresarial.
Personalmente no soy partidaria de los deberes y puede que en el fondo sea más por una cuestión de egoísmo que otra cosa; prefiero que pasen el tiempo jugando o montando estructuras con cajas de cartón. Puede que eso no les lleve a ninguna parte pero me dan la seguridad de que lo que tengo en casa son más niños que futuros proyectos de adultos.
Lo que sí tengo claro es que la enseñanza a base de codos debería dar un giro. Las nuevas tecnologías nos permiten cambiar la metodología a base de experiencias y búsqueda de información. Me parece un crimen tener el método al alcance de la mano y no usarlo por miedo al cambio o lo que es peor, por comodidad.

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