martes, 23 de octubre de 2012

Los príncipes azules no existen, los verdes sí

Y efectivamente, después del día de ayer, uno de esos para olvidar, tal y como imaginaba, me estaba esperando en casa un príncipe azul, pero no uno de esos que son evidentemente guapos, ¡NO, qué pereza! de esos otros que te das cuenta pasados unos meses, a veces años, de lo apuestos que son y que acaban resultando cien veces, (¿he dicho cien?..) más guapos que los primeros. Iba montado en un corcel negro o verde, (no sabría decirte, estaba muy oscuro)  y me llevó a conocer nuevos parajes llenos hasta arriba de chocolate... Dos minutos más tarde suena el despertador y otro guapísimo príncipe (este sí que era guapo de verdad de la buena) me dice al oído: "mamá, qué guapa estás por las mañanas". Por fuerza el martes tenía que ser cien veces mejor que el lunes (¿dije cien?).

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