jueves, 13 de noviembre de 2014

¡QUÉ VERGÜENZA!

¡QUÉ VERGÜENZA!

Me he tomado un paréntesis (que no unas vacaciones) en esto de los artículos y tengo que reconocer que vuelvo peleona.

Hace ya algunos años que dejé el colegio y todavía me asombro de la sutileza de algunas editoriales para sacarnos el dinero y de lo asumido que tenemos los padres que nos tomen el pelo (entre los que me incluyo).

Mi hermana es 6 años mayor que yo y tengo que decir que tuve libros propios por primera vez cuando empecé la facultad, entre otras cosas porque empresariales y derecho poco tenían que ver, aún así, aproveché uno de economía. Hasta entonces, todos los libros de textos los heredaba de mi hermana (que tengo que admitir que era el orden en persona, no sé si al revés hubiera podido aprovecharlos). En ocasiones cambiaban las tapas y otras veces algunas páginas del interior (no demasiadas) para actualizarlas, pero para actualizarlas de verdad, no para tomarnos el pelo. Las cuestiones sobre las lecciones te las hacía el propio educador o bien se detallaban en la última página de cada tema para que tú, en una libreta a parte, las pudieras contestar.

Hoy soy mamá de dos hijos, se llevan exactamente 20 meses y cuál es mi sorpresa que desde que empezaron la escuela (de esto ya hace 5 años) todavía no he podido aprovechar NINGUNO de los libros. Y lo más asombroso es que la mayoría de las veces el colegio ni siquiera cambia de proveedor.  
La razón es que las editoriales han elegido una técnica perfecta:
- Los libros se dividen en trimestres: la excusa; de este modo los niños no cargan con tanto peso, la realidad; si sumas te cuestan más los tres libritos que si tuvieras uno solo como toda la vida. Yo no tengo ni desviación de columna, ni artrosis lumbar ni pájaras en vinagre.
- Las editoriales tienen diferentes líneas de producto para cada curso de esta forma si el año pasado estudiaste Conocimiento del Medio con la "abejita pitufa", este año te toca con el "saltamontes volador" y así no te queda otra que comprar toda la colección nueva y guardar a la simpática "abejita pitufa" donde mejor te quepa. Y pensaréis,¿ por qué el centro cambia de línea? pues eso mismo pienso yo, que no soy de las que piensan mal pero hay veces que no te queda otra.
- Cada libro tiene un espacio en el que tienes que contestar a las preguntas que te proponen sobre cada lección, así, al hermanito le será imposible aprovechar el libro de texto porque las actividades ya están hechas en el propio libro.


Pues os voy a decir algo, ¡éste año me revelo! Me voy a por un batallón de gomas Milán para borrar la huella de los ejercicios del hermano mayor porque ¡ya está bien de tomaduras de pelo! y el "saltamontes volador" ya puede tirar para el monte porque este año Cono se lo enseña su madre si es preciso, eso sí, con los libros de su hermano.

lolapirindoladigital.com

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