jueves, 13 de noviembre de 2014

LO SIENTO

LO SIENTO

Ayer leí un artículo desconcertante sobre una docente, La profesora de pre-escolar Ann Hardesty McKinley que jamás permitía a sus alumnos que pidieran disculpas a quienes estiraban del pelo, mordían, pegaban, pellizcaban... Utilizando una metodología que llamaba "disciplina positiva". La frase "lo siento" estaba prohibida en sus aulas.

Mi primera reacción fue pensar que aquella mujer estaba loca, que ya no sabían qué inventar para sobreproteger a los niños, para evitar que se enfrentaran a las consecuencias de sus actos... Entenderéis que yo no soy psicóloga, sino abogado, mi cerebro tiende más hacia lo racional,  pero como también soy madre, en lugar de hacer clic sobre el aspa de aquel blog y cerrarlo, decidí darle una oportunidad a esa disciplina que, en el fondo (y esto jamás lo reconoceré ante de un tribunal) me interesaba.
La profesora Ann Hardesty McKinley comparte que los niños de esta edad no reconocen el sentido de la palabra "lo siento". Si lo piensas, es lógico, como tampoco reconocen el significado de "sorpresa", "delirio", "ansiedad" , "frustración" ni ningún otro término abstracto. Bien, eso me convenció bastante, pero de ahí a que no debamos enseñarles a utilizarla hay un abismo, pensé. Conforme avanzaba en la lectura de su artículo comprendí lo mucho que me equivocaba y me planteé, como suelo hacer, una situación práctica desde mi propia experiencia.

Soy madre de dos hijos con una diferencia de edad de 20 meses que, (quiero pensar que como la mayoría de los hermanos) discuten más de lo que a mí me gustaría. En un momento de una  discusión cualquiera, uno de ellos insulta al otro. Inmediatamente obligo al agresor a pedir disculpas a su hermana/o y con cara de convencimiento nulo escucho un débil "lo sieeeeeento", casi como en un susurro. Después ambos con cara de enfado, uno porque acaban de insultarle y el otro porque ha dicho "la frase" , esa que tanto odia decir, que es como rebajarse a lo más profundo de los abismos, se marchan cada uno por el lado opuesto.

Yo me quedo contenta porque he conseguido dos objetivos: la discusión ha terminado y el causante del daño ha pedido disculpas. Yo, que imagino lo mucho que le ha costado decir "la frase" casi prohibida, me doy por satisfecha y vuelvo a lo que estaba. ¡Asunto zanjado! ¡Buen trabajo, Mónica!
¡¿Ya?! ¿Me parece suficiente? Reflexiono;  bueno, le ha dicho que lo siente, eso es mucho, si me remonto a la última vez que lo dije yo, sí, me parece ¡mucho más que suficiente! Es una frase que cuesta muchísimo decir.

Ya estoy yo más que satisfecha cuando me topo con el artículo de esta docente.
El método de disciplina positiva implica olvidar la palabra "lo siento" (que al final no es más que una frase cualquiera como "pásame la sal") y sustituirla por hacer aflorar en el niño el interés por el sentimiento que su acto ha supuesto para el compañero.
¿Cómo?, pues preguntándole; “¿estás bien?” , “¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?”, ¿necesitas un abrazo? ¿quieres que te deje solo?”
¿No es mucho más importante eso que obligarles a decir la frase abstracta? ¿ No estaremos de ese modo además reforzando el interés por el dolor ajeno?

La profesora Ann Hardesty McKinley afirma "Sé que esto funciona porque pasamos por estas situaciones en otoño y en la primavera cuando algún chico se cae en el parque, otros niños corren hasta donde está él y le preguntan: “¿Estás bien?, ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?
Porque al final lo que importan son los hechos y las palabras no son más que eso cuando no se dicen desde el convencimiento. Es más importante enseñarles a sentir el dolor ajeno y a repararlo que obligarles a decir una frase que no sienten y con la que suponen que el daño está reparado.
¡Magnífica lección Ann Hardesty McKinley!

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    www.lolapirindoladigital.com

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