LO QUE NOS PREOCUPA ME PARECE PREOCUPANTE
He estado investigando sobre las cosas que nos preocupan en
educación:
La generación nini:
España es el país de Europa con más jóvenes nini
(ni estudian ni trabajan), un 23,7% de los españoles entre 15 y 29 años y la
cifra se eleva al 29% si el baremo es entre los 25 y los 29.
El fracaso escolar: El 24,9 % de
los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años no cursaban ningún tipo de ciclo
educativo ni de formación en 2012, lo que coloca a España a la cabeza de la
Unión Europea en abandono escolar y con un porcentaje que dobla el 12,8 % de la
media europea, según los datos publicados por la Oficina europea de estadística
Eurostat.
La rigidez del sistema educativo:
anclado en un sistema que no permite adaptarse a los nuevos retos.
La educación globalizada: que no
tiene en cuenta al individuo y lo que es peor a la persona.
El currículo, los títulos, el nivel
de competitividad con respecto a otros países, los idiomas...
En definitiva, estos son los
aspectos que más nos preocupan en educación. Las cifras son escalofriantes, lo
reconozco, pero a mí me preocupa sin embargo que sea ésto lo que más nos
preocupe.
A mí me inquietan otras cosas (que
seguro son menos importantes):
Me intranquiliza que cada vez tenga
menos cabida la creatividad en la enseñanza. Que materias como plástica o
música, no sean "importantes". Me preocupa que primen las letras
sobre las ideas porque podemos acabar educando a personas cultísimas con
cerebros de papel.
Me preocupa que cuando se habla de
educación escuchemos palabras como títulos, nivel, éxito, estatus y no oigamos
otras como, libertad, talento, creatividad... en definitiva FELICIDAD.
Tal vez sea una utópica romántica
(seguro que sí) pero estoy convencida de que si nos centramos en formar a
personas felices, acabaremos consiguiendo hombres y mujeres exitosos y esas
estadísticas que ahora tanto nos preocupan darían un vuelco.
Cuando mi hijo era más pequeño le
hice la típica pregunta de "¿y tú qué quieres ser de mayor?" a lo que
me respondió muy serio "mecánico de farolas, mami". Jamás se me
ocurriría disuadirle de su idea, ni permitir que nadie lo desvíe de su camino
por muy disparatado (yo prefiero llamarlo creativo) que parezca.
No formemos líderes, formemos a
personas. El objetivo es otro, nos estamos equivocando, el fin es la felicidad
y ésta se puede alcanzar siendo piloto de aeronaves o mecánico de farolas.
Eduquemos a los niños para ser felices. Porque uno puede ser un erudito en
física y un tarugo en relaciones humanas.
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