¿Hiperactivo, quién, yo?
Mi hijo no para quieto, solo cuando está viendo la tele, no
puedo llevarlo conmigo a hacer la compra, es desesperante, lo toca todo. Yo
creo que es hiperactivo. Estas son algunas de las conclusiones a las que
llegamos con mucha ligereza hoy.
Vamos a ver, analicemos porque ahora resulta que en cuanto
los niños se aceleran es que son hiperactivos y a lo mejor lo que debemos
hacer, en lugar de llegar directamente a la conclusión, es buscar la posible
causa.
Levantamos a los niños con el tiempo justo, les embutimos el
desayuno (en el caso de que lo hagan porque si se lo pueden dar en el cole, ese
ratito de sueño que ganamos todos), nos vamos rápidamente al cole. ¿Te has
preguntado cuántas veces le dices a tu hijo la palabra "venga",
"vale" o "corre" antes de dejarlo en el colegio?
Con la misma prisa les recogemos del colegio con el tiempo
justo para ir a su actividad extraescolar donde les hacen, correr, lanzar a
canasta o darle a una pelota.
De vuelta a casa (rápido, claro) nos sentamos a hacer los
deberes lo antes posible no sea que no nos dé tiempo a que se den el baño
(también deprisa, no vaya a ser que se acuesten a las tantas y mañana no puedan
ni abrir un ojo).
Si al niño le cuesta dormir y estás pensando en añadir otra
actividad para ver si se cansa y cae como un lirón, olvídalo porque cuanto más
acelerado se acueste, más le costará bajar su ritmo y esto no es
hiperactividad, es de cajón.
A veces cuando me acuesto y hago recuento del día me
pregunto quién es el hiperactivo si él o yo.
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