jueves, 13 de noviembre de 2014

ECHEMOS UNAS RISAS

Echemos unas risas

Como se acerca el fin de semana y parece que, durante al menos un día, nos permitimos el lujazo de relajarnos un poco, hoy me he propuesto no hacer ningún comentario sobre qué o cómo podríamos mejorar en la educación de los peques. Hoy me voy a permitir la osadía de ponernos deberes de fin de semana: aprender de nuestros hijos.

¿Qué cosas nos pueden enseñar? Muchas, muchísimas: sinceridad, espontaneidad, creatividad... de todas estas cualidades unos niños pueden tener más que otros pero hay una sola aptitud idéntica para todos y en la que nos superan al cien por cien; Nuestros hijos son unos auténticos maestros de la risa, pero no de la sonrisita fácil, no, de la RISA con mayúsculas.

No voy a plasmarte aquí el listado interminable de los beneficios de la risa: libera endorfinas, estrés, aumenta la adrenalina... hasta he leído que una buena carcajada ¡equivale a liberar las mismas calorías que 15 minutos de bici! ya ves, andamos como locos con el último régimen que probó la actriz de turno para quedarse así de estupenda y resulta que tenemos a los más especializados "personal trainers" en nuestra propia casa y ¡a precio de crisis!

Asumámoslo, podemos enseñarles a los niños absolutamente todo a cerca de la vida pero el Master de la Risa, lo tienen ellos. Aunque solo sea porque su media es de 300 veces al día frente a nuestras 20, démosles la oportunidad de que sean maestros por un día.
Si nos reímos con frecuencia enseñaremos a los niños a afrontar la vida desde un punto de vista positivo. La risa es una de las emociones más saludables. Si tú eres el modelo a seguir de tu hijo durante sus primeros años, no te conformes con sonreír, ¡ríete!

Así que, manos a la obra: Coge a tu hijo/a una peli de los hermanos Marx, un puñado de chistes, pintaos la cara o haceos cosquillas pero que no llegue el lunes son haber tomado una buena dosis de esta importante medicina. No necesita receta médica y no hace falta consultar al farmacéutico, puede que sea la única terapia en la que es recomendable una sobredosis.


No nos vamos a engañar, la terapia no nos va a librar de la crisis, ni vamos a salvar el planeta pero estoy convencida de que las cosas irían de otra manera si aprendiéramos todos esta cualidad imprescindible de los más pequeños. Echemos unas risas, vamos a pasar un momento único con nuestros hijos, ¡y eso ya no nos lo quita nadie!

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