jueves, 13 de noviembre de 2014

DE LAS VIDEOCONSOLAS Y OTRAS TIC

DE LAS VIDEOCONSOLAS Y OTRAS TIC

Da un poco de vértigo mirar quince años atrás y comprobar lo mucho que han cambiado las cosas: el teléfono no solo no lleva cable sino que me cabe en el bolsillo, puedo pasar las páginas de un libro sólo tocando una pantalla, las cámaras ya no llevan carrete y puedes repetir la foto una y otra vez hasta que tu perfil salga del lado que más te favorece, los niños ya no molestan en la sala de espera del dentista porque viven pegados a sus videoconsolas...

Es esto último lo que más me preocupa. Nosotros no crecimos con whatsapp, facebook y la prensa bajábamos a comprarla al comerciante de la esquina. ¿Cómo podemos saber hasta qué punto puede afectar a los niños el uso de las nuevas tecnologías si no tenemos referencias? ¿Se nos van a quedar atontados si ven la televisión más de tres horas al día? ¿Se le secará el cerebro si juega más de dos horas a la semana a la videoconsola? o por el contrario ¿Desarrollará una capacidad que le permitirá abrirse camino en un mundo que se presenta absolutamente tecnológico?
Qué bien nos vendrían esos consejos del tipo "no dejes que el niño coma golosinas que le saldrán caries". Consejos comprobadísimos de esos que te dejan la conciencia tranquila, de los que sabes que si no los sigues es porque tú lo has decidido así asumiendo las consecuencias, sabiendo con certeza qué es lo que pasará.

Yo ya os digo que voy bastante perdida porque todo me parece un contrasentido. Los psicólogos y pedagogos aconsejan reducir al máximo el consumo de televisión, ordenador, videoconsolas y todo lo relacionado con las nuevas tecnologías. Nos cuentan que crea graves problemas de comunicación y socialización, que aísla. Pero al mismo tiempo, nos aconsejan y muy a menudo nos imponen el uso de las nuevas tecnologías en el aula. El centro que cuenta con un Ipad para cada niño es el más recomendado de la zona porque está a la ultima. ¿Qué hacemos, las usamos o no? Como en todo en la vida, el sabio te dirá que en el punto medio está la virtud y seguro que tiene toda la razón pero mi pregunta es ¿dónde encontramos ese punto medio?


Llamadme antigua pero cuando mis hijos dejan de jugar con su tableta (que la tenemos, lo reconozco) y me piden que saquemos el monopoly, yo me dejo la plancha y me voy a jugar, no sea que arrepientan y se vuelvan a poner en "modo autómata" frente a la pantallita.


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