martes, 25 de febrero de 2014

De emociones

Me dirigía a la oficina esta mañana cuando la carretera que estaba cortada por obras, me ha obligado a desviarme del camino habitual. Sin quererlo (o tal vez a propósito) me he topado con la Villa Bordanovesca. En ese instante, el cd del coche cambiaba la canción. Es increíble hasta dónde te puede transportar una melodía, pero si además lo unes a una imagen, el resultado es; atardeceres tumbada en una hamaca de tela a cuadros azules, mañanas trabajando en el huerto, días de agua de Valencia  y más de una noche de risas en la mejor compañía, con destroza improvisada de ostras incluída y Wagner, siempre Wagner de fondo.
Conclusión: siempre que tengas oportunidad, desvíate del camino.


1 comentario:

  1. No dirás que no le sacaste provecho a la Villa Bordanovesca. Ahora toca el Palacete, mañana....

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