miércoles, 26 de noviembre de 2014

QUERIDO REYES MAGOS





Queridos Reyes Magos

No es que este año haya sido especialmente buena, pero como veo que aquí cada uno abre la boca para pedir y otros con la boquita bien cerrada se llevan lo que es suyo y lo que no, ahí va mi carta:

Mis deseos son un poquito más de andar por casa y quedan lejos de los lujosos viajes y las cenas en restaurantes caros.

Me gustaría que la ropa sucia cobrara vida propia y se marchara sola a la lavadora. Y ya sería de nota si no se mezclara la blanca con la de color pero vamos, que eso lo podemos negociar. Como soy consciente de que lo de tender ya sería un abuso, de esto último ya me encargo yo.

Quiero que Pau siga construyendo autobuses con cajas de cartón hasta que cumpla por lo menos los 40, aunque si veis que es más adecuado que construya casas de hormigón una vez cumplidos los 30, tampoco lo voy a discutir, sobre todo si una la reserva para mamá.

Un cubo de paciencia para asimilar, cuando llegue el día, que Rebeca preferirá vivir pegada a su teléfono a jugar conmigo al torito en alto, pero como para esto todavía me queda un poco de margen,  me encantaría que, mientras tanto, me trajerais solo diez minutos más cada mañana para poder ponerme el rímel tranquilamente frente al espejo y no mientras meto el almuerzo en la mochila de Rebeca y le grito a Pau desde el pasillo que se cepille los dientes (sin que tenga que levantarme antes, por supuesto, que para la solución fácil no hace falta ser mago)

He oído hablar que contratáis por horas a unos duendes de la noche que ponen el lavavajillas cuando te caes rendida en el sofá y que, a veces, te preparan la comida del día siguiente, pues bien, también me pido uno de esos. Con lo del lavavajillas me conformo que yo con un bocata de sobrasada voy que me mato y ya, si eso, me lo preparo yo.

Quiero que Rebeca siga escapándose de su cama para venir a la mía y se acurruque en mi espalda como lo hace cada noche porque me encanta abrazarla y sentir que me necesita.


También quiero una máquina tele transportadora para que me lleve directamente a la cama cuando después de recoger la casa, preparar almuerzos y acostar a los niños, caigo en el sofá como lanzada de un cuarto piso. Si pudiera ser la versión esa que además te pone el pijama sería lo más, si no, no importa me acuesto tal cual que al fin y al cabo, yo huelo la sábana y caigo como un tronco.


Si puede ser, me dejáis un botecito de inspiración para poder seguir dibujando y escribiendo cosas y si es posible, me gustaría que a alguien le parecieran interesantes porque no hay nada como descubrir que hay gente que tiene tus mismos problemas e inquietudes porque al fin y al cabo, no somos tan distintos como nos quieres hacer ver.


Si es posible, me dejáis debajo del árbol un saquito  de comprensión para todos aquellos que no aceptan un cambio, porque la vida es una montaña rusa en la que un día eres abogado y otro ilustrador, un día estás acompañado y otro solo, un día ganas un maratón y al siguiente tardas casi una hora en correr 10 kilómetros porque lo importante es que a pesar de todas las subidas y bajadas, sigues siendo tú  y a tu carro aún le quedan muchos más viajes.


Ya no sé cuántas cosas llevo y como mi imagino que estáis hasta el gorro de que os pidan cosas, voy a terminar mi carta dando las gracias por traer aquello que os pedí, pero por el azul no, por el verde.





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