En curioso como los sucesos desagradables sirven para buscar en los recuerdos mejor guardados y consiguen darle la vuelta a cualquier problema.
Antes de que Pau naciera tuve que escuchar unos 14.500 consejos a cerca del embarazo: no comas esto, no hagas este ejercicio, ni se te ocurra esto otro... Sin embargo uno de los consejos que decidí seguir, fue cantarle antes de nacer. A pesar de que los supersabios en la materia recomiendan escuchar a Mozart (que no digo yo que vaya estupendamente), yo decidí que escuchara otra cosa: a su madre. Así que, cada noche, cantaba la misma "nana". Más tarde, cuando nació, me sirvió para calmarle los cólicos (que no fueron pocos).
El tiempo pasó y hoy tiene 9 años. Esta tarde, al volver del cole, hemos descubierto que "Lola", su conejo, había muerto y ha llorado sin consuelo. Entonces se me ha ocurrido que tal vez, a pesar de los años, podría funcionar. Así que, le he abrazado fuerte y se la he cantado otra vez. Es increíble el efecto que puede producir un abrazo verdadero combinado con unos buenos acordes.
Esta va por Pau, Rebeca y Lola.
http://www.youtube.com/watch?v=86fbnfurwM4
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