No es que este año haya sido especialmente buena, al menos
no con todo el mundo pero como veo que, a pesar de eso todos escriben la suya, ahí va mi carta,
Me gustaría un cubo bien grande de abrazos para todos los
amigos de verdad que han estado ahí este año tan complicado. Algunos a la vuelta de la esquina y otros a unos cientos de kilómetros. Los que se han preocupado por mí y los que han estado en la sombra
porque saben que es mejor que me dejen sola cuando necesito estarlo, sin
preguntas, sin explicaciones y sin bandos. No vais a necesitar muchos porque he comprobado
que mis amigos se cuentan con los dedos de una mano pero eso sí, si veis que no
podéis fabricarlos lo suficientemente grandes, no os preocupéis yo me encargo,
porque lágrimas me han salido hasta el agotamiento pero abrazos, ¡JA! de eso sí
que tengo hasta el infinito y vuelta.
Quiero que Rebeca siga escapándose de su cama para venir a la mía y se acurruque en mi espalda como lo hace cada noche porque me encanta abrazarla y
sentir que me necesita, me queda tan poco...
Sería estupendo que la ropa sucia cobrara vida propia y se
marchara sola a la lavadora. Y ya sería de nota si no se mezclara la blanca con
la de color pero vamos, que eso lo podemos negociar. Como soy consciente que lo de tender ya sería un abuso, de esto último
ya me encargo yo.
Quiero que Pau siga construyendo autobuses con cajas de
cartón hasta que cumpla por lo menos los 40, aunque si veis que es más adecuado
que construya casas de hormigón una vez cumplidos los 30, tampoco lo voy a
discutir sobre todo si una la reserva para mamá.
Si puede ser, me dejáis un botecito de inspiración para poder dibujar
cosas bonitas. No me importa si las tengo que pintar sobre tela, paraguas,
lámparas, sartenes o sobre el salvamanteles de papel de esa crepería del Carmen
donde te dan una caja de colores para garabatear donde mejor te plazca.
Me encantaría que me trajerais solo diez
minutos más cada mañana para poder ponerme el rimel frente al espejo y no mientras
abrocho el babero de Rebeca y unto con mantequilla la tostada de Pau.
Si es posible, me dejáis debajo del árbol un saquito de comprensión para todos
aquellos que no aceptan un cambio, porque la vida es una montaña rusa en la que
un día eres abogado y otro ilustrador, un día estás acompañado y otro solo, un
día ganas un maratón y al siguiente tardas casi una hora en correr 10
kilómetros porque lo importante es que a pesar de todas las subidas y bajadas,
sigues siendo tú y a tu carro aún le
quedan muchos más viajes.
Me encantaría heredar el violín de mi abuelo porque sé que
tener la cabeza llena de música es lo que le impidió ver que también estábamos
ahí, es lo que tienen los genios… y porque sería alucinante aprender a tocarlo.
Traedme una caja llena de letras con su libro de
instrucciones para combinarlas y poder hacer sentir. Si pueden ir con el kit
completo de una hora al día para escribir, sería lo más.
Ya no sé cuántas cosas llevo, seguro que demasiadas pero como sé que sois magos, si es posible una última cosa, traedme lo que os pedí. Pero el azul no, el
verde.
Ojalá que los Reyes Magos sean generosos...
ResponderEliminarOjalá sigas así, ojalá dejes a un lado lo que no quieres, lo que no te gusta, lo que no entiendes...
Ojalá sigas siendo tú.
Ojalá que los Reyes Magos sean generosos...
ResponderEliminarOjalá sigas así, ojalá dejes a un lado lo que no quieres, lo que no te gusta, lo que no entiendes...
Ojalá sigas siendo tú.
Ojalá!!. Esto me suena a un texto sobre un sacerdote y una cortesana que debería publicar...
Eliminar